• Estaba el diablo mal parado en la esquina de mi barrio al lado de él estaba la muerte con una botella en la mano. Y temblando como una hoja me crucé para encararlos y les dije me parece que esta vez me dejaron bien plantado, les pedí fuego y del bolsillo saqué una rama pá convidarlos y bajo un árbol del otoño nos quedamos chamuyando, me contaron de sus vidas sus triunfos y sus fracasos, de que el mundo andaba loco y hasta el cielo fue comprado y mas miedo que ellos 2 me daba el propio ser humano y quizas yo no esperaba a nadie y entre las risas del aquelarre, el diablo y la muerte se me fueron amigando; ahí donde dobla y el viento y se cruzan los atajos,

No hay comentarios:
Publicar un comentario